
Para Mireya y Elena, que siempre me entusiasman con su entusiasmo
Frankenstein me dio la hora en una esquina. La muerte menos cuarto, dijo, masticando las palabras como si fueran el bocado más lúgubre, dientes de vieja. Perdone, pero lo lleva usted atrasado, repliqué yo tristemente, enseñándole mi muñeca sin reloj, con todas las venitas abiertas.
5 comentarios:
Vaya, otra vez me has noqueado. Cuando recupere el sentido te felicitaré efusivamente.
Joer, asistí al nacimiento de este cuento...
Y gana con la relectura. Más enhorabuenas. Besos, Juan
uff, qué delicia
Eva T
No sé qué decir. Ya te lo dije todo y además me quedé tan boquiabierta al leer este micro que se me atascó la mandíbula y ya no pude articular palabra. Por esto te escribo.
Me encanta entusiasmarte y GRACIAS por dedicármelo.
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