
No tengas miedo, dijo al asesino Gorro Negro de Punto cuando le salió al paso en el callejón, sé quién eres y te he estado buscando. Pensó, eso sí que su rostro era infinitamente más bello y escarpado que el retrato robot del telediario. Sonriendo se abrió la blusa blanca, le ofreció el cuello y se convirtió en la mujer número 102 de su vida. Algunos amores no hay por dónde cogerlos.
(Foto de Adolf de Meyer)
2 comentarios:
Será que son vocacionales...
Besos estivales.
p.d Oportunísimos posts para el verano éstos.
Amor al primer "mordisco".
Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada