La cabeza del hombre que amó da vueltas en el interior de la lavadora, acompañada de una colada de desquiciadas bragas viejas. Ella sonríe cuando se encuentra con sus ojos de ahogado iracundo anegados de jabón, al otro lado del bombo. Ya verás como pronto se te pasa el enfado, amor,le dice mientras añade un cazo de suavizante aroma frescor de primavera y programa media hora más de centrifugado.
(foto de Marla Rutherford)
7 comentarios:
Sólo media hora.
Más madera...
Antes que nada limpieza.
me estoy haciendo fan a gran velocidad de la suavidad centrifugada de este blog a velocidad rápida y agua del que toque....
cordial saludo.
Eso es justo lo que me estaba haciendo falta. Sólo necesito una lavadora donde meterme de cuerpo entero... Ah, Mi hermosa lavandería...
Un abrazo.
Humor, metáfora, palabra: precioso.
Excelente.
Simplemente, brillante...
Ya hablaré de ti en mi blog, es realmente impresionante cada uno de tus relatos...
Saludos!
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