La niña del pelo bonito

La niña del pelo bonito entraba en la clase de distinta manera que todas las demás. Como una reina, como una luz helada. Vestida con un uniforme de cuadros como el nuestro, que no era el nuestro. La niña del pelo bonito salía en todas nuestras pesadillas, estaba presente en todos nuestros cónclaves de recreo, junto al tobogán. Si un día viene un príncipe a elegir esposa a este colegio, a quién creéis que escogería, insinuaba la niña pelo de Judas. Y todas la mirábamos a ella, que se recogía aquella trenza gruesa como una serpiente en un moño alto y se entretenía bailando sola sobre las puntas de sus pies, junto al invernadero de las monjas. La niña del pelo bonito murió en una excursión que hicimos en autocar con las hermanas, qué pena. Nos llevaron a la playa y la niña del pelo bonito no tenía gorro, porque había nacido en una ciudad del norte y nunca antes había estado en el mar. La niña pelo de Judas le dijo que las conchas más bonitas se llaman Ojo de Santa Lucía y que había que nadar un poco mar adentro para encontrarlas.Desde la orilla, las demás la oímos gritar y lo vimos todo, feas con nuestras caras de mosca y nuestros gorros de plástico azul marino. Cuánto rato tardó en hundirse la niña del pelo bonito, hay que ver, igual que una sirena traicionada por las olas furiosas de agua y de pelo, que fueron tirando de ella como niñas que la odiaran en un cuarto oscuro, arrastrándola hacia el fondo.
2 comentarios:
Me gustó. El tono, desenfadado, de un hecho espeluznante.
Un saludo indio
Muy bueno, como siempre.
Un saludo
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